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Oct 13, 2020

Creencias limitantes, el freno invisible

Las creencias, tanto conscientes como subconscientes, son las conclusiones que hemos aceptado como verdad de la información y experiencias que hemos adquirido de forma directa o indirecta a lo largo de nuestra vida.
Las creencias son filtros perceptivos y determinan cómo vemos el mundo. No vemos el mundo como es en realidad, sino como somos. Cuando vemos una película con amigos, aunque percibamos las mismas imágenes y escuchemos los mismos diálogos, cada uno experienciará la misma película de forma diferente porque cada uno lo verá desde su conjunto de creencias personales. Por tanto percibiremos lo que experienciamos de formas diferentes. 
Nuestras creencias crean las percepciones que determinarán nuestro comportamiento, decisiones y por tanto todos los resultados en todas las esferas de nuestra vida.

Creencias Limitantes

Las creencias cuando son limitantes nos hacen pensar que no podemos hacer algo y, por lo tanto, nos llevan a ni siquiera intentarlo. ¿Cómo podemos detectarlas y, sobre todo, cómo combatirlas?
Estar convencidos de que nunca podremos complacer a nadie, de que no tiene sentido buscar un trabajo satisfactorio en plena crisis del empleo o de que no podremos llevar a cabo ningún proyecto hasta el final. Todos estos pensamientos se llaman creencias limitantes.

¿Qué son las creencias limitantes?

Una creencia limitante es un pensamiento que se considera verdadero mientras que nos restringe y nos hace renunciar a una ambición. La mayoría de las veces, proviene de nuestra personalidad, nuestra educación o experiencias pasadas (de nosotros o de las personas cercanas a nosotros).
Por poner un ejemplo un tanto básico, es un poco como si una persona estuviera convencida de que no podría cargar más de 50 kilos cuando en realidad su cuerpo es capaz de levantar 70.
Hay muchas razones que podrían llevar a esta persona a creer esto: una mayor cantidad de kilos asusta a esta persona, se lastimó la espalda hace tres años mientras intentaba el desafío … o le dijeron un día que no es lo suficientemente musculosa, y se lo creyó.
Sin embargo, su cuerpo puede cargar más, sí, claro que puede. Estas creencias son perjudiciales porque le impiden hacer lo que realmente quiere. Sin justificación, dan forma a nuestra vida diaria. Parece obvio pero… cuanto más tiempo mantenemos una creencia, más «evidencia» encontramos para justificar porque todos disponemos de un sistema de búsqueda o google personal que solo detectará aquello que creemos posible.

¿Cómo detectar tus creencias limitantes?

Detectar tus creencias limitantes no es fácil, porque no se distinguen claramente del resto de sus pensamientos, se incrustan como si fueran normales.

Estas son las arquitecturas típicas de creencias limitantes:

– Me gustaría hacer eso PERO …
– No es para mí.
– Soy demasiado (mayor, pequeña, tímido…) o por el contrario no lo suficiente (atlético, fuerte, inteligente…) para hacer eso.
– Mis padres / amigos / jefes no me dejaron hacer esto.
– Es diferente para otras personas.


¡Recuerda bien estas frases!

Tan pronto como te escuches decirlas o pensarlas, es probable que sean creencias. Se trata de acciones que nos gustaría hacer «si tan sólo …». ¿Cuántas veces has escuchado a alguien decir que ya no tiene edad para algo? ¿O que se iría a Australia si no fuera por el préstamo que tiene a su espalda? Una cosa es la realidad, y otra muy distinta la limitación permanente que nos autoimponemos.

El primer paso para identificar las creencias limitantes es saber que existen. Una vez que sabemos identificarlas. ¿Cómo podemos deshacernos de ellas?

Gracias a las investigaciones del biólogo de reconocimiento internacional Bruce Lipton sabemos ahora que son nuestras creencias y no nuestros genes los responsables de nuestros resultados biológicos. Nuestra percepción del entorno en el que nos manejamos está controlada por nuestras creencias. Y por primera vez en la historia podemos cambiar nuestras creencias y por tanto nuestros resultados a través de una sesión individualizada de PSYCH-K tal y como recomienda este famoso profesor Bruce Lipton en su libro Biología de la Creencia.

Mientras tanto, hay trucos que podemos empezar a trabajar de forma individual hasta nuestra primera sesión.

Trucos para empezar a abordar tus creencias limitantes

1.   Sueños alcanzables

Lo primero, tras tomar conciencia de ellas, es cambiar el rumbo y ver los objetivos, que antes estaban fuera de nuestro alcance, como sueños alcanzables.  Por ejemplo, me gusta bailar, pero creo que no soy lo suficientemente flexible. Sería ambicioso querer convertirme en bailarina profesional en seis meses. Pero puedo empezar inscribiéndome a clases de baile para mejorar mi flexibilidad. Este es un sueño muy alcanzable, un primer paso.

2.   Nuevas creencias

Otro recurso es repetirnos una frase contraria a la creencia limitante para poder imprimirla en nuestra cabeza. Ejemplo: Siempre que piense, «Soy demasiado tímido para venderme bien en una entrevista», repítase a sí mismo, «Soy bastante capaz de manejar una entrevista».
El punto «sí, pero … no puedo creerlo»: el éxito de este método es … limitado. Pero te permite comenzar a confrontar tu creencia.

3.   Ejemplos inspiradores

También puedes buscar ejemplos inspiradores. Encontrar buenas razones para no hacer las cosas, a menudo, es más fácil que no hacerlo. Entonces, busca ejemplos, pregunta a tus seres queridos … y si no ayudan, ¡busca en Internet! Este mundo está lleno de historias inspiradoras.
Ejemplo: «Me gustaría convertirme en diseñador gráfico, pero el sector está demasiado saturado, los que tienen éxito tienen suerte.» En lugar de dejar que el miedo te guíe, busca diseñadores gráficos exitosos y escúchalos.

4.   Visualiza el éxito

Imagina tu éxito. Intenta visualizarte alcanzando tu meta. Imagina que el escenario positivo, contigo en él, es genial. Ejemplo: «Viajar solo no es para mí, tengo demasiado miedo de que salga mal». Visualízate en un escenario ideal donde conoces a mucha gente y haces muchas actividades. De inmediato te sentirás mejor. Aquí hay un punto en el que puedes sentirte presionado si los que te rodean «creen demasiado en ti». Aquí es cuando aparece «el síndrome del impostor», otro pequeño troll en nuestras vidas que necesita ser eliminado
Si te dicen que hay algo que puedes hacer, coge la información y mantenla contigo para que te sirva para el impulso. Si te han dicho eso, ¡debe ser verdad! Incluso si fracasas más tarde, es probable que tus seres queridos estén más tristes por ti que decepcionados contigo. Y este es un matiz muy importante.

5.   ¡Toma acción!

Saca las manos de los bolsillos, da el paso y pruébalo. De verdad. Aquí es cuando tu creencia limitante desaparecerá. Ejemplo:
«¡Si paro todo para cambiar de rumbo, mis amigos reaccionarán mal!»
Primero, es tu vida, no la de ellos. Segundo… Inténtalo, y verás lo que pasa. Nunca se puede estar seguro de la reacción de las personas, ni siquiera de los familiares. ¡Así que podrías vivir tu vida como mejor te parezca!

¿Y si me equivoco?

Que no cunda el pánico, simplemente el plan se pospuso. Engañarte a ti mismo esta vez no te impide cultivar el orgullo de haber intentado y analizar lo que salió mal. ¿Por qué no intentarlo de nuevo y estar mejor preparado?
Los pesimistas pensarán que este fracaso prueba tus defectos y valida tus pensamientos limitantes. Los optimistas responderán con una gran sonrisa que sería muy triste volver a estas creencias después de todo lo que has pasado para luchar contra ellas. ¡Buena suerte, estás en el camino correcto! Como diría un famoso filósofo del siglo XXI, hay que tener «una actitud positiva». Vamos, cuéntame todo: ¿cuáles son tus creencias limitantes? Y como se dice en PSYCH-K mas que centrarte en lo que NO QUIERES, hablame de lo que realmente sabes que te haría feliz.

Juntos podemos.

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